Verdades a medias y más de lo mismo

20/11/2011

20111120-234024.jpgMe subo en el coche a las 20:15 horas del 20N, de viaje de vuelta de Madrid a Ávila. Pongo la radio para conocer como han ido las elecciones, tras un fin de semana desconectado por mis compromisos musicales. Todas las emisoras comentan una y otra vez, sin excepción, los datos de las encuestas a pie de urna, datos que por tanto ni son definitivos ni tienen validez real alguna. Pero no dan el único dato fehaciente a esa hora, el único dato que un buen periodista daría, el dato más destacable de la jornada, como lo es desgraciadamente cada vez que se convocan elecciones.
Llego a casa, una hora y media después. Ya dan datos de escrutinio reales: que si el no sé cuantos por ciento de los votos para tal, que si el no sé cuantos por ciento de votos emitidos para cual. Ni una mención al dato más relevante, el protagonista. ¿Será que ya no es noticia?
Igual es que nos hemos acostumbrado a que ni los políticos, ni los periodistas, ni los creadores de opinión no mencionen la opción manifestada mayoritariamente por los ciudadanos. No les interesa, claro.
El problema debo ser yo, porque no entiendo que nadie diga, con claridad que, una vez más, estas elecciones las ha ganado la abstención, ¿no?

Bankia y la cosa social

02/11/2011

Caja de Ávila se fusiona con Bankia, ese ente informe en el que muchos depositan sus ahorros y buena parte de sus ilusiones. Si antes ya era impersonal el negocio, imaginad ahora, en el que ya nadie tendrá un cuñado o un amigo que conoce a alguien que conoce a otro que te ayudará en la gestión. Eso se acabó.  
Pero por el camino nos dejan un “regalito”. Dejando de lado el desastre que ha sido la migración de datos entre las plataformas de Caja de Ávila y Bankia (y no será por el curro que les han impuesto a los empleados, como me consta directamente), y por el cual hemos estado varias semanas sin poder operar en nuestras cuentas, se han trastocado las titularidades de las mismas e incluso se han vulnerado las autorizaciones para operar con firma electrónica, lo verdaderamente indignante es otro asunto: las comisiones de servicio. Esa “figura” por la que la entidad decide unilateralmente que va a cobrar a su cliente lo que le parece, por lo que le parece y cuando le parece. ¿Alguna empresa seria cobraría a sus clientes por algo así? Yo pensaba que era al revés: que le ofrecían un servicio. Nosotros ya les damos nuestro dinero sin preguntar qué harán con él, ¿qué más quieren?  
Señores de Bankia: ¿como puede ser que cobren Uds. a un centro público una comisión por traspasos entre sus propias cuentas?¿Cómo puede ser que se le cobre por transferir dinero público a otra cuenta pública?¿Alguien se ha dado cuenta ya de que los centros públicos no tienen nóminas, ni hipotecas, ni posibilidad de suscribir fondos de pensiones, ni de adquirir participaciones de bolsa? Porque son estos los únicos supuestos en los que no cobran Uds. a su “cliente”, qué detalle! ¿Como pueden cobrar comisiones a un ente público, que en última instancia les ha recapitalizado a uds. mismos? Cuando menos, es de dudoso nivel moral. Aunque eso ya no les importa a Uds. Hace tiempo que dejó de hacerlo, claro.  
Los que aún nos esforzamos por poner en práctica la consabida austeridad por los políticos voceada (que no ejemplificada) respecto a los dineros públicos nos sentimos como predicadores en el desierto. Uno siente ganas de sumarse al “todo vale” y seguir pagando con dinero público los caprichos de banqueros y afines. Pero no lo hacemos porque no somos como ellos. Creemos en lo social, en la responsabilidad y la profesionalidad. Nunca nos haremos ricos, es cierto, pero cada día dormiremos satisfechos al comprobar que nuestros hijos pueden recibir su clase en el colegio, que cada noche llegaremos a casa por unas calles limpias y bien iluminadas, o que un médico podrá cuidar de esa tos tan mala.  
No será gracias a los banqueros.  
 
 
 

Vuelta y compromiso

30/10/2011

Ahora que hay aplicaciones prácticas para poder postear desde casi cualquier dispositivo, vuelvo a retomar el blog. Espero escribir con regularidad, ya que muchas veces, afortunadamente, Twitter se me queda corto.

Nos vemos por aquí.

Movistar o la incompetencia suma

14/09/2010

Hace unos días padecí de nuevo la incompetencia de la que se supone principal empresa de telefonía móvil de nuestro suelo patrio. En esta ocasión consiguieron superarse a sí mismos y, no contentos con no solucionar un problema, crearon otro dónde no lo había. Y todo en una sola llamada, eso sí, de casi una hora de duración. Un nuevo concepto de productividad este del señor Alierta. 
Unas semanas después de adquirir mi nuevo iPhone 4 en la Flagship Store de Gran Vía en Madrid, donde me indicaron que aún no tenían tarjetas microsim duales, cometí la imprudencia de llamar al servicio de desatención al cliente de vomistar (nótese el sarcasmo subyacente) para consultar si disponían ya de este tipo de tarjetas. Y es que el iPhone 4 incorpora una tarjeta microsim, más pequeña, aunque con las mismas prestaciones que las sim normales, lo cual me imposibilita utilizar la tarjeta SIM dual (con dos líneas de teléfono diferentes) que hasta ese momento había venido utilizando. La operadora me indica que sí, que estas tarjetas ya están disponibles. Sorprendido por esta inesperada efectividad, le insisto en las características de mi pedido: una tarjeta microsim y dual. La señorita me reitera que sí hasta en tres ocaciones, y además se ofrece a enviármela sin coste alguno a mi casa. Uy, uy, que cosa más rara. 
Una semana después la tarjetita de marras llega a casa en un sobre lleno de contratos en blanco e información del tipo “Bienvenido a Movistar” que me hace sospechar. Sospechas fundadas: en la tienda me confirman que la tarjeta no es dual. Microsim, sí, pero de dual nada de nada. Vamos, que es una tarjeta igualita que la que tengo puesta. Era de esperar: procedo a llamar de nuevo al servicio de desatención al cliente de vomistar para pedirles que por favor no equivoquen a otros clientes con su desinformación. Nueva conversación en la cual mi interlocutora insiste una y otra vez en “verificar la información”. Por más que yo le intento explicar lo que es una tarjeta microsim, lo que es una tarjeta dual, lo que son las dos cosas juntas, y por ende lo que es un iPhone y lo que un cliente que está hasta las narices de su incapacidad, ella se obstina en “verificar la información”. Efectivamente, consigue verificar su incapacidad para entender mi problema, comunicándome que “ha procedido a mi solicitud” y ha activado la nueva SIM e invalidado la antigua (desde la que yo le estaba llamando en ese momento)!!! 
Ante tan singular situación, le exijo hablar con su superior: supervisor, jefe de área, coordinador, comandante o con el cabo de guardia… Dura labor que me cuesta demasiados minutos, los justos para que se corte la llamada. Claro: acaba de dar de baja la SIM. Esto lo hizo estupendamente y en tiempo récord. Lástima que esa no fuera la idea. Resignado, introduzco la nueva SIM en el iPhone y destruyo la antigua. Dos horas después de comenzar mi aventura en el 609 estoy exactamente igual. Bueno no: tengo un cabreo de mil demonios. 
Conclusión. Es asombroso lo que estos señores son capaces de conseguir. No hay derecho a que traten a sí a los clientes. ¿Qué será del pobre usuario medio que no sabe, ni tiene por qué, lo que es una SIM, una Microsim, un PIN, un PUK? Nos toman el pelo cada día mientras otros se llenan los bolsillos gracias a nuestra pasividad. En definitiva el magnífico producto que es el iPhone y la certeza de que el resto de operadoras no son mucho mejores me mantienen con Movistar. Apple: ¿para cuando vuestra propia operadora? 
[Actualización de datos a 10-10-2011: Aclaro que la tarjeta dual microsim funciona correctamente con el iPhone 4. Otra opción es recortar una SIM normal y también vale (ya que parece misión imposible conseguir una micro dual sim). Otra cosa es el engorro de cambiar de línea (un montón de pasos de menú-¿para cuando una app que lo haga?) y que Movistar, cuando le da la gana, no te desvía las llamadas de una línea a la otra...]  
 
 

Carreras matutinas florentinas

12/09/2010

Uno de los mayores placeres que creo podemos experimentar saliendo a correr es hacerlo en lugares que por uno u otro motivo sean singulares, en sí mismos, para nosotros en particular, o por ambos motivos.

En el caso de Florencia, y en el mío en particular, supone un ciclo que se cierra. En Agosto del año pasado comencé a correr sobre el pavimento mojado de las históricas losas de la ciudad de Florencia. Este fin de semana pasado, algo más de un año después, vuelvo a hacerlo: del Mercato Centrale al Duomo, del Duomo a la Piazza de la Signoria, de la Signoria al Ponte Vecchio, Palazzo Pitti, Piazzale Michelangelo… Tan sólo yo, los barrenderos que preparan las calles, aún vacías, para recibir miríadas de turistas, y el sonido lejano de las campanas de la Santa Croce.

Un año después todo sigue igual. Bueno, todo no: doce meses de entrenamiento hacen mucho y mi ritmo es ahora mucho mejor. Eso sí: el placer sigue siendo igual de indescriptible.

Media Marathon vertical

21/03/2010

Se supone que esta iba a ser mi primera media marathon, pero finalmente ha sido la segunda, porque la semana pasada me puse así, al tran tran, a la salida del trabajo y ya me adentré en los secretos de la anhelada distancia. Ello sin embargo no le ha restado relevancia a la carrera de hoy, que ha sido, eso sí, mucho más dura que la de hace unos días. Y es que las empinadas cuestas segovianas y esos empredrados suelos castellanos han hecho mella sin duda en las casi 4.000 almas que tomamos la salida al son de un pintoresco cañonazo de la infantería.
Carrera, eso sí, de precioso recorrido, con una animación por las calles espectacular: en cada rotonda, la charanga, la rondalla, y un grupo de heavy metal dando caña. Música por todas partes. Y gente, mucha gente. En la salida se perdía en el horizonte la hilera multicolor de los que allí arrancábamos una nueva aventura que, afortunadamente, ha acabado con bien. Tan sólo hubiera sido deseable un poco menos de intrusismo del público general en la zona de salida reservada a los corredores, que ya eran bastantes. Pero el resto de la organización perfecto: masajistas al final, bebida y comida a lo largo de la carrera. Y las duchas al final, en el cuartel de artillería: definitivamente no me arrepiento de no haber hecho la mili. No sé si temía más que nos gasearan a todos allí o que se me cayera la pastilla de jabón ;-)
En fín. Magnífica experiencia de nuevo de la que me quedo con un bonito recuerdo: mi medalla. No me preguntéis por qué puesto. Es mía y es lo que importa. Me la he ganado. Y me emplazo hasta la próxima Media: la de Ávila, en Mayo. Nos vemos allí.

Entre el río, el barro y el sol

17/01/2010

Y van tres. Ya son tres las veces que he tenido ocasión de dar zancadas junto a muchos otros aficionados a eso de juntarlas una tras otra en pequeños montones que acercan la lejanía.
Tras la experiencia de la Sansilvestre salmantina y la carrera del pavo navideña, en esta ocasión eramos 507 atletas inscritos en el II Cross “Ciudad de Ávila”. Y el ambiente era muy bueno a pesar de la lluvia caida durante la noche, que nos hacía presagiar una mañana húmeda y un suelo embarrado. No ha sido así. O al menos no del todo. El sol nos ha acompañado durante toda la carrera y una buena temperatura nos ha permitido disfrutar una vez más de esas sensaciones tan particulares que enganchan a los corredores.
Antes de la salida, breve charla con Fabián Roncero, figura del atletismo español, que nos honraba con su presencia, para saludarle tras entrar en contacto con él en un portal de internet los días anteriores a la carrera. Un minuto de silencio por las víctimas del terremoto de Haití y pistoletazo.
Como de costumbre, los cracks enfilan la recta de salida como una bala. El resto, salimos con prudencia para tomar el pulso a la carrera.
La verdad es que el mullido terreno del parque del Soto, al público y el calorcito del sol me han empujado a ir remontando puestos poco a poco. Si bien la gran cantidad de curvas y revueltas al principio me despistó un poco (estoy acostumbrado a correr por carretera y en rectas largas), después le fui cogiendo el truco. Así, en cada una de las tres vueltas del recorrido, fui recuperando puestos y subiendo el ritmo, que finalmente ha sido de algo más de 4 minutos y medio por kilómetro. Y es que la prudencia, a pesar de lo que dicen los amigos (desde la barrera) de que puedes y debes ir más rápido, me incita a medir mis fuerzas. Me encuentro ciertamente cómodo, pero en algunos momentos de la carrera me doy cuenta de que 9 km. no son pocos, y regulo para acabar dignamente. Efectivamente, termino tras un fuerte sprint superando en los últimos metros a Roncero, a la sazón lesionado (luego me comentó que llevaba unos días arrastrando molestias), y poco después de ser doblado por los tres primeros clasificados, a los que apenas percibo por su tenue pisada y por su escaso volumen (¿estos keniatas no comen?). De regalo la consabida mochila “del corredor”, una camiseta, fruta y… un bocadillo de chorizo! No está mal con 120 pulsaciones por minuto y el estómago más apretado que los cordones de mis maltrechas zapatillas.
Bonita carrera. De nuevo buenas sensaciones y disfrute que, al menos para mí, son el objetivo cumplido. Sólo ha faltado que me tocara un jamón en el sorteo. Pero eso ocurrirá, casi seguro, en las próximas carreras que haga. Que creo que serán ya medias marathones.
Saludos.

San Silvestre salmantina: la afición se desata

27/12/2009

Hoy ha sido mi bautizo atlético. Y es que, por primera vez, he competido con otra gente en un acontecimiento deportivo. El hecho de que en la carrera fuéramos 3500 personas hace que, por mucho que lo intentes, no seas el primero ni el último. Y en ese inmenso margen, el entusiasmo que provoca esforzarse, adelantar a unos y otros, encontrarte cómodo, el aliento del público… La verdad es que la experiencia ha sido fantástica.
La emoción previa a la carrera me ha hecho visitar el baño varias veces (!!). Pues sí: la gente con la que corría me ha permitido disfrutar de todo el entorno de la carrera en todos los sentidos, y a la hora de la salida ya necesitaba correr, tal era la expectación que yo mismo me había creado.
El desarrollo de la carrera ha sido apasionante: te vas midiendo con unos que ves bien, dejas atrás a otros, fijas la vista en el fondo para calibrar cuanta gente te rodea. En fin: una situación muy diferente a cuando salgo a entrenar yo solo. Y difícilmente reproducible, lo cual hace que te “enganches” a este tipo de carreras populares de forma irremediable.
A partir del kilómetro tres, cuando comienzan las cuestas, la carrera cambia. Desde ese momento quedamos los corredores, cada uno a su ritmo, pero todos tomando contacto con nosotros mismos. Y es ahí cuando mejor me he sentido: he realizado todas las subidas con comodidad, con energía de reserva, y disfrutando del público que anima desde las aceras y de la situación de mi propia respiración y de mi corazón, sensaciones estas nuevas para mí a mis 33 años.
Después, ya muy cerca de la llegada, una breve momento de debilidad que hace que mi compañero me saque unos metros. Yo, afortunadamente y gracias a mis entrenamientos previos, consigo recuperar en apenas un minuto esta situación, pero sin conseguir darle ya alcance: me han faltado otros pocos metros de carrera.
La llegada es espectacular: el público te empuja a darlo todo. Estoy, por primera vez, al otro lado de las vallas. Y después, la alfombra roja de llegada. La meta. Emocionante: ahora entiendo qué es lo que mueve a los deportistas a hacer deporte. En serio. Es algo único.
Después algo de fruta, agua, regalos, una camiseta, una llavero, una taza… Y un ambiente indescriptible, un “subidón” colectivo de todos los que hemos cumplido con satisfacción nuestro objetivo.
En unos días volveré a competir, seguro. Pero esta primera vez ha sido toda una experiencia que recomiendo a todos.

El servicio de atención al cliente de Apple marcando la diferencia

14/12/2009

¿Son los equipos de Apple caros?¿Somos sus usuarios unos caprichosos que sólo buscamos el lado más cool de la tecnología? Definitivamente no. O al menos no en mis caso.

La semana pasada decidí llamar al servicio técnico de Apple para trasmitirles que mi iPhone 3GS de 32Gb tenía una pequeña grieta en el ensamblaje de la carcasa trasera. Tras llamar al número de atención al cliente, gratuito, en el que un operador me atendió desde Irlanda en perfecto castellano, y tras una breve conversación, se me ofrece un iPhone nuevo sin coste alguno. Dicho y hecho: en menos de 24 horas se presenta en mi casa un agente de UPS con una caja específicamente diseñada para el iPhone. Deposito en ella mi teléfono y se lo llevan. Es un jueves a las 16:00 horas.
Con el seguimiento que Apple me da a través de su web, veo que el iPhone llega a Kork (Irlanda) el viernes por la tarde, menos de 24 horas después. Finalmente, a las 10:10 horas del lunes siguiente recibo mi nuevo iPhone 3GS en un embalaje espectacular y en unos minutos tengo iPhone nuevo con todo configurado como lo estaba el pasado jueves. Y sin pagar un sólo céntimo.

Este es el tipo de cosas que marcan la diferencia. Cuando experimentas estas atenciones por parte de una empresa comprendes que hay cosas que no se pagan con dinero, y la atención y el respeto con el que Apple trata a sus clientes es una de ellas. Alguien volverá a tacharme de Apple fanboy, pero los que conocemos desde dentro el modus operandi de Apple sabemos que es más bien un modus vivendi que nos hace la vida un poco más fácil.

Gracias, Apple.

Toscana: un lugar único

18/08/2009

De mi reciente viaje por tierras italianas guardo gratos recuerdos.

La verdad es que la zona es espectacular. Hemos pasado una semana completa en Florencia, viviendo en un apartamento del Centro y es increible levantarse para pasear por el Duomo , la Signoria o el Puente Vechio a tan sólo dos minutos. Por otra parte estuvimos un par de días en Siena, que para mí ha resultado una de las ciudades más bonitas y culturalmente interesantes de Italia, sobre todo en Agosto: la carrera de Il Palio, conciertos, etc.

Finalmente hemos estado otro par de días por las zonas rurales de Toscana, Lucca y Pisa. El paisaje de Toscana es espectacular, tan sólo comparable, a mi modo de ver, con el Tirol suizo, aunque totalmente diferente: viñedos, olivos, campos de cultivo y los característicos cipreses. Y unas villas espectaculares. Además coincidimos con alguna que otra fiesta medieval de la zona, con una recreación histórica bastante cuidada y vistosa.

Por lo demás, infectado de turistas, mucho calor y muchos mosquitos. Pero un viaje que os recomiendo a todos.


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